Una vez cursada –que no aprobada – la asignatura de Antropología del Desarrollo, me gustaría resumir brevemente en qué consiste este invento.

Efectivamente, el desarrollo es eso, un invento. Occidental, faltaría más. Desde este lado de la teoría, lo que se aprecia es un intento de solucionar la cagada que supuso, más que el colonialismo, el proceso de descolonización de los países que ahora llamamos subdesarrollados (con un poco de suerte, en vías de desarrollo).

El siglo XX ha sido un sindiós en cuanto a geopolítica y relaciones de poder. Tirando de apuntes, Truman –o quien le escribiese los discursos – se inventó aquello del subdesarrollo para que meter las narices en países ajenos fuera un acto legítimo, de responsabilidad mundial con los otros. A recordar: los otros, esos pobrecitos exóticos que se mueren de hambre, no saben lo que necesitan, por eso hay que intervenir a través de lo que se ha denominado ayuda humanitaria. Epítome del paternalismo.

L’Europe_soutenue_par_l’Afrique_et_l’Amérique_–_William_Blake

Europa sostenida por África y América – W. Blake

La ayuda humanitaria requiere una serie de movimientos de mercancías y transferencias de dinero –del que no se ve – y todos sabemos que cada vez que algo se mueve en este contexto, alguien gana dinero (ojo, no estoy juzgando la limpieza ética de esa ganancia. Hasta ahí no me da la capacidad de reflexión, al menos hoy). Y entonces empezamos con el asunto de la industria de la ayuda humanitaria, que es como mezclar el hambre y las ganas de comer.

Respecto al propio concepto de desarrollo, estoy viendo por aquí que cada cual lo ha interpretado de la forma más apropiada posible para que coincida con sus objetivos. Claro que sí, con un par…

Desde la perspectiva ciudadana, dos tópicos muy graciosos:

  • SI CREES QUE EL DESARROLLO ES BUENO –> eres paternalista
  • SI CREES QUE EL DESARROLLO ES MALO –> no tienes corazón

Últimamente se está dejando de pensar el desarrollo como un agente exógeno para dar protagonismo a los propios subdesarrollados que necesitan ayuda. Ahora se les pregunta qué necesitan. Todo un detalle.

Y para terminar, y de paso evitarme algún que otro roce en twitter, dos cosas:

  1. Sí, soy una purista.
  2. No, no me parece que las ONGs y demás agentes promotores del desarrollo sean poco menos que el demonio. Mis dudas no son sobre los fines, sino sobre los medios.

De hecho, creo que todos tenemos la responsabilidad de solucionar el desastre que hemos generado después de la II Guerra Mundial, básicamente porque todos nos hemos beneficiado de él. Lo que me cuestiono es si los medios son los adecuados. Sobre todo porque cincuenta años después de la invención del subdesarrollo, la cosa pinta igual de negra.

Un abrazo de agradecimiento a Beatriz Pérez Galán por la perspectiva y las herramientas.

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