Muchos estarán satisfechos con esta campaña que pretende presionar al grupo terrorista Boko Haram para que libere a las más de 200 niñas secuestradas en Nigeria.
A mi no deja de llamarme la atención que se tenga que apelar a la hombría masculina, valga la redundancia, para defender algo que pertenece al ámbito de los derechos humanos, y que no tiene nada que ver con ser un hombre de verdad, o ser un hombre de mentira (que supongo que sería lo contrario).

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