diorama virtual

“¡Vaya ego!” es lo primero que pensé al entrar en la basílica del Valle de los Caídos, en la Sierra de Guadarrama. Aún me sorprende que en un ser tan minúsculo como Francisco Franco pudiera caber semejante obra de arquitectura espectacular, en todas las acepciones del adjetivo.

Como espacio es soberanamente abrumador, sito en un entorno idílico, quizá impropio para albergar tanta malicia pero justo testimonio para recordar las ideas que fueron censuradas, torturadas y sometidas a voluntad de un simple mortal, ya extinto.

Llegar hasta allí requiere cierto tipo de penitencia canónica. Tras el pago de 9 € por persona (cifra que bien merece comentarios cargados de plomo), cruzas el umbral que atrás deja un mundo constitucional y democrático, pues en su interior parecen olvidarse los derechos y libertades ya conseguidos (y ahora, incluso, en peligro de aniquilación). Una patrulla de la Guardia Civil da la bienvenida…

Ver la entrada original 350 palabras más

Anuncios