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 Hace poco alguien me pidió en este mismo blog más información sobre aquello a lo que la Antropología se dedicaba. Es una disciplina tan amplia que no podría resumirla sin dejarme en el tintero temas realmente importantes, así que voy a remitirme a la imprescindible obra de Marvin Harris como un ejemplo del recorrido antropológico a lo largo de la historia.

Marvin Harris, Brooklyn 18 de agosto de 1927 – Gainesville (Florida) 25 de octubre de 2001

Marvin Harris, Brooklyn 18 de agosto de 1927 – Gainesville (Florida) 25 de octubre de 2001. Pincha sobre la imagen para obtener más información.

Si preguntamos cuándo se empezó a hacer antropología, nos vamos a encontrar con una cantidad de teorías que, lejos de enriquecernos, nos van a hacer dudar y perder la fe1. Por poner ejemplos, en algunos escritos podemos encontrar que el primer etnógrafo conocido fue Bartolomé de las Casas, un monje nacido en el S.XV que fue enviado a las recién descubiertas américas para detallar por escrito las costumbres y características de los nativos. Posteriormente sería conocido como uno de los mayores defensores de los pueblos indígenas, desafiando así a la política genocida de Isabel la Católica. Destacan sus obras Historia de la destrucción de las Indias e Historia de las Indias.

Otras teoría apuntan a la época dorada del colonialismo británico como punto de inflexión entre lo que sería curiosidad por el otro y la nueva disciplina antropológica. La creación de sociedades etnográficas promovidas por la comunidad cuáquera –siempre con intenciones filantrópicas, aunque poco acertadas – y la academización de la disciplina en el año1896 de la mano de Edward Burnett Tylor en Oxford2 son para algunos el surgimiento definitivo de la antropología.

En realidad ambas teorías pueden ser válidas, pues una se refiere a la práctica etnográfica y otra a la etnografía académica. Es decir, una cosa es satisfacer la necesidad de documentar todo aquello relativo a los otros en el contexto de un mundo por descubrir y otra cosa muy diferente es el hecho académico, el estudio de aquellos datos que otros recogieron haciendo trabajo de campo y su enseñanza en las aulas.

Ahora bien, antes de entrar a resumir la esquematización que Marvin Harris hace de la disciplina, cabe proponer otra duda: ¿qué diferencia hay entre antropología y sociología? Pues a lo largo de estos años de carrera he oído, con más o con menos acierto, prácticamente de todo. Que la antropología es rural y la sociología urbana es la cosa más absurda que os podéis encontrar. También se dice que la cultura es para los antropólogos y la sociedad para los sociólogos. Esto tampoco es exacto, porque la cultura no existe fuera de un contexto social. Ni si quiera el ser humano se concibe fuera de una sociedad. Y las sociedades tampoco han podido ser creadas por individuos sin cultura. Antropología y Sociología, en el ámbito académico están bien diferenciadas, pero no así en la práctica, pues no existiría cultura sin sociedad ni sociedad sin cultura.

Como no vamos a resolver estos debates que llevan casi 100 años en primera línea académica, lo mejor es que saquéis vuestras propias conclusiones en base a todo lo que podáis leer, y estaría bien empezar por un título imprescindible: Introducción a la antropología general, de Marvin Harris. Me meto en un berenjenal eligiendo sólo un libro de los cientos de textos sagrados con los que contamos en antropología. Además Marvin Harris fue un gran antropólogo y precursor de la ciencia social, pero no el único, ni el más importante. Todos han aportado su granito de arena: Turner en simbolismo, Chomski y Pinker en lingüística y cognitiva, Lewellen en antropología política, Polanyi en antropología económica… Sería como preguntarle a una madre a cuál de sus hijos quiere más. No obstante, insisto en que Introducción a la antropología general es imprescindible para hacernos una idea de cuán amplio es el campo de acción de la antropología.

Stephen Pinker y Noam Chomski. Los he puesto juntos para que se peleen.

Stephen Pinker y Noam Chomski. Los he puesto juntos para que se peleen.

En 1971 a Marvin Harris se le ocurrió – como a todos los antropólogos se nos ha ocurrido alguna vez – hacer un esquema de todo aquello relativo al ser humano y que pudiera explicar su razón de ser. Esta osadía le llevó a escribir una de las más completas obras de la antropología.

En su ya citado libro, Marvin Harris comienza por darnos una serie de razones por las cuales estudiar antropología. Cada uno tiene la suya, yo me remitiré, para explicar la mía, a un fragmento de Lo que la Antropología no cuenta, de Sophie Carratini: (…) no se es antropólgo por casualidad y que esa búsqueda de la alteridad –que es también una búsqueda de la identidad – es ante todo individual, anclada profundamente en una problemática personal que condiciona todas las fases del proceso (…)3. Las razones por las cuales cada uno se decide por la carrera de Antropología Social y Cultural son muy personales, y no es lo que venía a explicaros, aunque me he detenido en ello.

Harris continúa su obra dividiendo el concepto de antropología en varios campos:

  • la Antropología Física: genética, teorías de la evolución humana, primatología, hominización, variación de las razas4… A esta disciplina, en España se puede llegar a través del Grado en Biología o la medicina forense. La Antropología Física también tiene aplicaciones en criminología y arqueología.

  • Lenguaje y cultura: aquí da la sensación de que cabe todo. Harris ofrece una definición de cultura muy amplia, como el estilo de vida total, socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluye los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar. Me quedan muchas cosas en el tintero porque el autor dedica varias páginas a aclarar esto, así que mejor lo dejo en este punto y quien tenga interés que siga leyendo. Además en este punto se desarrollan los famosos conceptos de emic y etic, erróneamente atribuídos a Harris5.
    En el apartado del lenguaje, el autor da apuntes sobre su aparición y el papel que éste juega en la socialización. No abandona en toda la explicación el contexto social, por eso echo de menos algún apunte sobre la relación entre la encefalización y la aparición del lenguaje6.

  • Arqueología y Prehistoria, con un repaso cronológico de la historia de la humanidad en base a los periodos paleolítico, neolítico y lo que Harris denomina segunda tierra.

  • Infraestructura y estructura, dos partes acerca de la tecnología, demografía y población en la primera, y organización económica, parentesco, estados, jerarquías y sexualidad en la segunda.

  • Superestructura, básicamente simbolismo aplicado. Abarca temas de personalidad y cultura – un poco freudiano sí era Marvin Harris, pero esto es una percepción personal – religión y arte, todo vinculado a la expresión de la psique humana.

  • Antropología y vida moderna. Con este capítulo Harris da por terminada su obra, aportando datos sobre la utilidad de la antropología aplicada. Hace hincapié en dos extremos: el estudio de sociedades primitivas – como se las llamaba en aquel momento – y la observación de los cambios producidos hasta llegar a un mundo industrializado y capitalizado.
    Hay un apéndice importante al final de mi edición sobre las teorías de la cultura más importantes, pero desconozco su en otras ediciones existe. En cualquier caso es un compendio muy interesante.

Bartolomé de las Casas, la antítesis de Cristóbal Colón. Pincha sobre la imagen para obtener información extra sobre ambos en clave de humor.

Bartolomé de las Casas, la antítesis de Cristóbal Colón. Pincha sobre la imagen para obtener información extra sobre ambos en clave de humor.

Yo particularmente considero esta obra imprescindible por ser muy completa. En su tiempo fue un tratado de antropología revolucionario y de innegable valor académico. No obstante, he de hacer algunas advertencias dirigidas a quien realmente esté interesado en la Antropología en cualquiera de sus ramas.

Para empezar, intentar esquematizar los campos de la antropología es absurdo hoy en día7. Lo primero que nos enseñan a los aspirantes a antropólogos, es a ver al ser humano en sociedad como miembro de un sistema interrelacionado en el que no se entiende la economía sin la política, la política sin el simbolismo, el simbolismo sin el cerebro moderno, el cerebro moderno sin bipedismo, etc. Y así podríamos seguir hasta llegar a las primeras bacterias anaeróbicas. No existe ninguna parcela de la humanidad que pueda ser bien comprendida de manera aislada. El arte no tiene sentido sin los símbolos, la religión tampoco se comprende si no se tienen en cuenta las relaciones de poder, la música está tan estrechamente relacionada con el lenguaje como con los rituales… Por eso pretender estudiar un fenómeno humano como un hecho aislado es inútil y nada científico.

En estos momentos la antropología tiene otras aplicaciones prácticas nuevas como la educación, la bioética, el marketing, la museística, el desarrollo local y cultural y, por supuesto, como siempre, la docencia.

La antropología es una ciencia que tiene un método y una serie de requisitos entre los cuales yo destaco la amplitud de miras, la eliminación de sesgos ideológicos, el holismo que define a la humanidad y la contextualización de todo, absolutamente todo aquello que se mire con las gafas del antropólogo.

Espero que haya sido de utilidad este texto para todos aquellos que estén barajando la posibilidad de lanzarse a los brazos de la antropología, académicamente hablando. No tengan duda de que es una disciplina hermosa, imprescindible para comprender el mundo que nos rodea, tal y como lo conocemos ahora. Puede que nos llamen hijos del colonialismo pero, ¿qué es el colonialismo sino un fenómeno humano? ¿Acaso no es la medicina moderna hija de atroces experimentos realizados sin supervisión ética, por poner solo un ejemplo?

Gracias por leerme de nuevo, y un abrazo especial a todos aquellos que me leen desde Sudamérica, especialmente desde México, ese país maravilloso donde la gente sabe qué es un antropólogo.

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1Quienes estudiamos antropología nos pasamos la carrera creyendo y dudando todo lo que nos cuentan. En gran parte, esa es la esencia de cualquier ciencia, sobre todo ciencia social: poner en duda.

2Martínez Veiga, Historia de la Antropología. Formaciones socioeconómicas y práxis antropológicas, teorías e ideologías, Madrid 2010, editorial de la UNED, pág. 463 y ss.

3Carratini, S., Lo que la antropología no cuenta, con prefacio de Maurice Godelier, Madrid, 2013, Ediciones de Oriente y del Mediterráneo.

4Sí, hubo un tiempo en el término raza se utilizó para diferenciar a los diferentes grupos que mostraban rasgos físicos diferentes, normalmente vinculados a un ámbito geográfico y cultural concreto. Se ha dejado de utilizar en ciencia social a consecuencia del holocausto nazi y su racismo como modus operandi, y ahora se considera que sólo existe una raza, la humana. Lo explica muy bien Esther Rebato, presidenta de la Asociación Española de Antropología Física aquí: http://www.gitanos.org/upload/33/33/Rebato__E._Sobre_el_uso_del_concepto__raza__en_la_especie_humana._21032103.pdf

5Marvin Harris desarrolló estos conceptos, pero su autoría corresponde a Kenneth Pike, un lingüísta americano que ni si quiera tiene sitio en la Wikipedia española, a pesar de haber sido uno de los más importantes teóricos de su época.

6Para más información os recomiendo leer a Robin Dumbar.

7Hago especial hincapié en lo de hoy en día, porque bajo ningún concepto me gustaría que se interpretase esta frase como si Marvin Harris estuviera desfasado o no tuviera razón en lo que dice en cualquiera de sus obras.

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