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Hoy se ha conocido el fallo del Tribunal de Derechos Humanos, por el cual se declara sin validez la llamada doctrina Parot. Todos indignados. Pero vamos a empezar por el principio:

  • ¿Qué es la doctrina Parot? La doctrina Parot es el nombre coloquial con el que se conoce una sentencia del Tribunal Supremo que acabó convertida en jurisprudencia1. En la práctica, esto supone que algunos presos por delitos graves como el terrorismo, o reiterados, como violaciones en serie, no pueden ser titulares de ciertos beneficios penitenciarios en las mismas condiciones del resto de presos. Resumiendo, que han de pasar más tiempo en la cárcel del que les correspondería en comparación con cualquier otro preso.

  • ¿Qué ha dicho el Tribunal de Derechos Humanos al respecto? Pues resumiendo mucho, que es ilegal y atenta contra el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

  • ¿Qué consecuencias ha tenido? Por ahora ninguna, pero cuando pongo la tele escucho cosas como que es el fin de la democracia2. Las consecuencias que tendrá variarán en función de lo que el Gobierno de España decida al respecto. Puede acatar la resolución del Tribunal de Estrasburgo – excarcelando a varios cientos de presos, en su mayoría terroristas de ETA y violadores – o puede obviar dicha resolución, que no es vinculante, y seguir aplicando la doctrina Parot.

Y ahora vamos al meollo del asunto. Cuando el sabio apunta a la luna, el tonto mira a Estrasburgo. Y paso a ilustrar mi reflexión con dos ejemplos:

  • Inés del Río, miembro de ETA, perpetró la muerte de 24 personas en una serie de atentados: cinco en 1985 y dos en el año 863. Dos años asesinando, siete atentados planificados, sin que las las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad el Estado fueran capaces de evitarlo.

  • Pablo Manuel Garcia, condenado a 1721 años por 74 violaciones a mujeres en Madrid. Me pregunto cómo puede una persona violar a 74 mujeres sin que den con él a tiempo.

… y muchos otros narcotraficantes, miembros del GAL etc4. Viendo la lista observo que todos tienen en común unas penas muy elevadas consecuencia de la reincidencia. Otro ejemplo más es el asesino de Olga Sangrador, que la mató durante un permiso penitenciario. También puede verse beneficiado por la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos y ser excarcelado en breve. Por cierto, ¿quién autorizó un permiso penitenciario a un violador no rehabilitado?

Con todo esto, paso a exponer mi reflexión. Porque ahora resulta que la culpa la tiene Estrasburgo. Nos ha jodido la vida con su sentencia, se ha cargado la democracia en España, pobres víctimas, no hay justicia y bla bla bla…

Y sí, pobres víctimas, que son las principales agraviadas. O más bien su memoria y sus familias ávidas de justicia. Pero un momento… Estrasburgo no tiene la culpa de que el asesino de Olga Sangrador estuviese en la calle cuando no debía. Tampoco tiene la culpa de que ni la Policía ni la Guardia Civil en los años 80 no fuese capaz en dos años de dar caza a toda una comunidad de terroristas. Estrasburgo no ha cometido negligencia alguna, pero no se puede decir lo mismo del Estado de Derecho, que nos protege y nos ampara… hasta donde le llegan las aptitudes. Porque que un señor viole a 74 mujeres es un problema, al parecer demasiado grande para quien en su día investigase la primera de esas violaciones. Mientras la policía se lo pensaba hubo 73 más. Debió ser un violador con superpoderes como la invisibilidad o la velocidad del rayo.

Y mientras la policía de Felipe González y sus brillantes Ministros del Interior – Corcuera, Barrionuevo… vaya dos figuras – estaban preocupados de que nadie se enterase de quién era el Señor X, pagadero del GAL, ETA se armaba hasta los dientes y se imbricaba en la sociedad de tal manera que se hizo muy difícil desembarazarse de la metástasis en la que nos vimos metidos.

El Ministerio del Interior, las instituciones penitenciarias, los psicólogos de las cárceles que califican de apto para el permiso a un preso que no lo es, la policía corrupta de los años 80 y un sistema de penas escrito por un mono borracho tienen más culpa que el Tribunal de Derechos Humanos de que estemos todos con las uñas fuera porque un montón de asesinos vayan a salir de la cárcel. En sí mismo el hecho es injusto, pero más injusto es que la incompetencia de los responsables de política interior no fueran capaces de evitar tantas muertes.

2Ángeles Pedraza, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en unas declaraciones al programa Al Rojo Vivo el 21 de octubre de 2013.

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