En este ensayo se reflexionará sobre el concepto de economías morales en tres de los ejemplos extraídos de las lecturas obligatorias: la práctica del guanxi1, el sistema de transmisión patrimonial en Cataluña2 y el modelo de empleo de los gitanos3.

La práctica del guanxi en relación a la idiosincrasia china

El guanxi podría ser una práctica equivalente al estraperlo4. En el contexto de dos sociedades oprimidas por sendos regímenes totalitarios, aunque de tendencias políticas contrarias, ambos tienen en común factores como la carencia de alimentos y favores que mejoraban la calidad de vida. En el caso del guanxi se observa una particularidad: la idiosincrasia de los chinos les hace interiorizar el guanxi como algo directamente vinculado al honor de la familia y del propio individuo. Hablando del guanxi como un intercambio de favores se observa un importante componente moral relativo a la palabra o promesa de ser devueltos. Esto se observa en los tres ejemplos seleccionados. La importancia de la tradición, la palabra de honor y la confianza recíproca es algo fundamental para poder hablar de economías morales. Cuando en una transacción no existe dinero es porque otros valores son utilizados para llevarla a cabo, y suelen significar tanto como el papel moneda.
En la práctica del guanxi, a diferencia de los otros dos ejemplos, se observa que se trata de una práctica ilegal y que posiblemente sea castigada con mano dura por un régimen dictatorial comunista. Aquello con lo que se comercia no es mercancía prohibida, pero sí el hecho de hacerlo a escondidas del Gran Hermano.
En cuanto al papel de las personas en la práctica del guanxi, se trata de un entramado de relaciones de doble filo. Por una parte, alguien que pide un favor ha de contar con la confianza suficiente con su fiador. No obstante, es conveniente reflexionar sobre la clase de gente capaz de intercambiar favores a altos niveles. En el otro extremo encontramos a los ciudadanos que únicamente buscan qué echarse a la boca. En ese caso la relación suele acabar colocando en una posición de dominación a la persona que concede el favor (por ejemplo contrabandistas de alimentos). En cualquier caso, cabe recordar que la práctica del guanxi suele estar más reservada a favores de pequeña envergadura y de mera supervivencia. No corresponder un favor con otro o violar de alguna manera ese código no escrito de conducta reciprocitaria es algo tan integrado en su pensamiento social que puede acarrear consecuencias muy graves para el honor de familias enteras.

La renta del afecto y su repercusión en la estructura social rural

La llamada renta del afecto5 tiene una diferencia fundamental con el guanxi en cuanto a la práctica: las herencias son legales, mientras que el contrabando de bienes, aunque éstos sí lo sean, estaba prohibida en la época a la que hace referencia Ledeneva. Como contrapunto, no hay nada más legal que una herencia firmada por un notario, con lo cual finalmente no se está cometiendo ningún delito. La renta del afecto se basa en un hecho objetivo, como es el cuidado de las personas mayores. Éste recae generalmente sobre el hijo mayor del matrimonio de ancianos, aunque una serie de hechos imprevistos pueden hacer que cambien por completo las tornas, dejando grandes herencias a personas que nada tienen que ver con la familia, o que cambian su estatus radicalemente.

El caso que comenta Narotzky es el de D.B, una octogenaria que de la noche a la mañana se convierte en la única heredera de dos hermanos a los que había estado sirviendo durante mucho tiempo. Para los donantes las cosas no fueron como estaba previsto, no habían tenido hijos que les cuidasen. Por esto se hace evidente que los lazos afectivos pueden más que los lazos de sangre. Aún sabiendo que seguramente existían descendientes indirectos a los que otorgar la sucesión, estas personas prefirieron premiar la labor de D.B. haciéndole heredera única.

En este caso, la persona que recibe la herencia es una anciana que poco podrá hacer por cambiar su situación, pero abramos otra hipótesis: de haberse tratado de otra persona con más años por delante estaríamos ante un cambio brusco e inesperado en la organización social del pueblo. Las consecuencias, lejos de ser negativas, son dignas de observación, pues habría que valorar la actitud del resto de vecinos hacia el nuevo heredero. Ahora el cuidador de los ricos terratenientes se convertía en uno de ellos, poderoso e inmensamente rico. ¿Cómo se gestiona este cambio? ¿Qué consecuencias tiene para la estructura social?
En el ámbito rural la tradición tiene un peso mucho más importante que la ley. El componente afectivo es muy influyente hasta el punto de romper con la linea sucesoria tradicional para beneficiar a la persona que ha ejercido de cuidadora. La relación entre las dos generaciones implicadas tiende a suavizarse, aunque la persona más joven que cuida al anciano es consciente de que se encuentra en posición de inferioridad, pues no es quien tiene el dinero. Esa jerarquía autorregulada cambia a lo largo del tiempo pero conserva la dicotomía del anciano y el joven, el donante y el beneficiado, el que ordena y el que acata.
Narotzky ofrece un punto de vista curioso sobre los cambios en las relaciones entre padres e hijos, que se embrutecen gracias a este sistema de transmisión de bienes basado en el afecto. Para empezar, ese afecto puede ser irreal. Existe la posibilidad de que se trate de una mera fachada y que en el fondo al cuidador le importa bien poco lo que le pase al anciano mientras consiga hacerse con la herencia. Esta materialización del amor paternal es una consecuencia negativa de la renta del afecto. ¿Cómo sabe un padre que su hijo le está cuidando porque le ama? En el momento en que una persona se ve obligada (aunque esa obligación venga impuesta por la tradición) a ofrecer una recompensa para que su propio hijo se haga cargo de su cuidado nos damos cuenta de que el ya mencionado amor paternal tiene otro significado menos emotivo y más pragmático.

El modelo de empleo de los gitanos

En este interesantísimo análisis sobre el fenómeno de la venta ambulante por parte de la comunidad gitana se ponen de relevo varias de sus características que en otro contexto hubieran pasado desapercibidas.

Tener en cuenta el hecho de que los gitanos han sido tradicionalmente una comunidad nómada es una buena forma de comenzar la reflexión sobre la venta ambulante. Se trata de un medio de vida que les permite continuar con su estilo nómada sin renunciar a la posibilidad de un empleo estable.
El alto grado de independencia institucional de los gitanos puede tratarse desde dos vertientes: por una parte éstos siempre han estado al margen de la burocracia tradicional, siendo esta una manera de anarquismo compatible con el modelo de sistema económico actual. Por otra parte, esta independencia inherente a la etnia gitana se ha convertido en una etiqueta que ha acabado por dificultarles el acceso al empleo. Recordemos que todos los gitanos no son nómadas ni venden fruta en los mercados. Hay una gran parte de ellos que desea integrarse en el modelo social actual. Cuando esto sucede, de nuevo se encuentran con que la venta ambulante (o la recogida de chatarra) es la única alternativa posible.
Aquí también se observa un elevado componente afectivo a la hora de intercambiar ciertos favores. Los gitanos con su enorme apego familiar tienden a reforzar lazos recurriendo los unos a los otros cuando necesitan algún favor personal. Esta es la moneda de cambio en el caso de los gitanos. Las familias trabajan juntas, lo que convierte cualquier actividad económica en una actividad familiar al mismo tiempo.
Una de las características es la escasa movilidad social de los gitanos. En el ámbito de la venta ambulante podemos encontrar una excepción. Personas que han hecho dinero trabajando en mercadillos se encuentran ahora en una posición social más elevada dentro de su propio grupo étnico. Ahora es a ellos a quienes se pide un favor, pues son poderosos.
La clave del éxito profesional es el alto grado de adaptabilidad de los gitanos, seguramente otorgado por su condición tradicional de nómadas. Esto sumado a la necesidad de buscarse la vida al margen de lo que la sociedad les ofrece les ha dotado de un particular sistema económico basado en dos pilares: por una parte está el beneficio efectivo de la venta ambulante. Por otra parte la gran importancia que la etnia gitana da a la institución de la familia hace que el trabajo sea compartido, cosa de todos haciendo que cada miembro se implique y contribuya a la subsistencia del grupo.

Un ejemplo propio: las deudas en los comercios de barrio
En los núcleos rurales, así como en los barrios obreros de las grandes ciudades, se observa un fenómeno exclusivo en estos ámbitos. Es muy frecuente ver como comercios de productos de primera necesidad (alimentos en general, aunque también ropa) los dependientes, que suelen ser los propietarios, permiten a sus clientes más conocidos crear una lista con deudas adquiridas sin que se les requiera su pago en ningún momento.
Se trata de transacciones en una sola dirección. La mercancía sale del establecimiento pero en lugar de entrar dinero se permite contraer una deuda razonable. Esta deuda suele ser liquidada a principios del mes siguiente, cuando el cliente se encuentra en condiciones de realizar el pago.
Esta práctica se ha observado directamente y a propósito de este ejercicio, en concreto en una panadería y en una tienda de ropa de niños y ropa interior. El hecho de que los establecimientos que permiten la deuda vendan artículos de primera necesidad da una idea de la clase de cliente que se beneficia de este pago aplazado. La ubicación de ambos establecimientos en un barrio obrero de una localidad de 30.000 habitantes pone de manifiesto el fenómeno de la solidaridad entre vecinos. Preguntando al propietario de la panadería, manifestó no haber dejado de cobrar sus deudas nunca en 30 años de profesión.
El pago se puede realizar de dos maneras, bien por el importe total de la deuda o bien por una cantidad mensual pactada entre el vendedor y el cliente. Esto permite el abastecimiento de productos de primera necesidad a muchas familias de recursos escasos con el único aval de ser vecinos desde siempre. Estamos ante una versión doméstica de las tarjetas de crédito.
Se ha preguntado en una perfumería del barrio si el propietario permitiría esta práctica y la respuesta ha sido negativa. El análisis ha permitido llegar a la conclusión de que al tratarse de productos de lujo no se tiene en consideración la posibilidad de facilitar su acceso a personas con menos posibilidades económicas.La conclusión es que las economías morales han estado presentes de una forma u otra a lo largo de toda la historia. Los factores que influyen son, sobre todo, de tipo emocional: la confianza y el honor son los mejores avales a la hora de pedir favores. No obstante, en ningún momento hay que perder de vista que la economía, por definición, no es algo dependiente de la buena voluntad. Detrás de las economías morales siempre hay intereses materiales, de mayor o menor envergadura, pero siempre con fines muy lejanos al honor.

 

1 Alena Ledeneva, “Blat and Guanxi: Informal Practices in Russia and China” en Comparative Studies in Society and History, 2008, 50 (1): 118-144
2 Susana Narotzky, “La renta del afecto: ideología y reproducción social en el cuidado de los viejos”, en Entre las gracias y el molino satánico, Paz Moreno Feliu 2011, 290-306
3 Ignacio R. Mena Cabezas, “Los gitanos y la venta ambulante. Una economía étnica singular”, Centro de Estudios Andaluces, 2007
4 Entendido como el comercio ilegal de artículos sujetos a racionamiento durante el periodo inmediatamente posterior a la Guerra Civil Española

5 Durante este ensayo también se puede hacer alusión al mismo concepto como sistema de transmisión patrimonial en Cataluña

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