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Debemos la popularidad de los términos emic y etic al antropólogo social Marvin Harris. No obstante, fue Kenneth Pike quien los introdujo en el ámbito de las ciencias sociales. Ambos han concebido los dos conceptos de manera muy diferente.

Para Harris, emic y etic son dos contraposiciones, términos excluyentes que hacen referencia a una dicotomía teórica. Dos puntos de vista opuestos: el de quien actúa y el de quien observa.

Por otra parte, Pike se muestra más flexible y define etic y emic como dos extremos de un continuo. De esta manera supedita la visión etic a los significados y manifestaciones emic, de manera que no pueden existir la una sin la otra.

Dado que cuando hablamos de cultura, no podemos hablar en términos absolutos, la idea de Harris puede resultar confusa o incompleta. Incluso puede no satisfacer ciertas explicaciones. Cuando un etnógrafo se dispone a realizar un trabajo de campo cuenta con un marco teórico que le va a ayudar en sus observaciones. Tablas, estadísticas, preguntas cerradas… Pero va a ser el nativo quien dé sentido a todo ese montón de datos.

Sirvámonos como ejemplo de la danza de los mevlevís. Haciendo una descripción etnográfica, absolutamente etic, podemos decir que son hombres que bailan de una manera peculiar, describiendo esa danza llamada Sema1, que es una tradición religiosa islámica mediante la cual los bailarines entran en un trance que les hace conectar con Dios… y aquí empieza la interpretación emic.

Para conocer el significado de la danza, que es el movimiento planetario alrededor del sol, el contexto social en el que actúan los bailarines fuera del ritual, el proceso de formación previo de los mevlevís durante 1001 días y muchos otros elementos que dan significado a esta danza más allá del folklore, hay que preguntar a los protagonistas. Estos no responderán de una manera descriptiva sobre el Sema, sino que irán más allá, hablando de religión, de sentimientos de pertenencia, de cuestiones espirituales, de las consecuencias a nivel familiar y de todo el entramado de comportamientos que se sustenta en esta danza ritual.

El etnógrafo, que no es una esponja, además de absorber todo lo que el mevleví está contando, va a tener que empatizar para comprender. Deberá adaptar su estudio a lo que sus protagonistas quieran contarle y al modo en que lo quieren contar.

Del mismo modo que el concepto de cultura no es concreto, sino que se sirve de muchos otros conceptos, definiciones e interpretaciones, no se pueden utilizar medios concretos para estudiarla. La cultura es flexible, por lo tanto también lo han de ser los instrumentos con los que se estudia y las personas que la describen.

Emic y etic, a pesar de la profunda admiración que siento por Marvin Harris, no pueden erigirse dos categorías excluyentes, pues ambas se complementan mutuamente por el hecho de que se necesitan para obtener una visión holista de un fenómeno cultural. El reduccionismo de Harris no favorece su entendimiento, sino que también recorta información, puntos de vista, interpretaciones y detalles que bailan entre el observador y el observado y que se perderían si no tuviéramos en consideración ese instersticio que, al fin y al cabo, hace que todo encaje.

1Toda la información relativa al Sema ha sido extraída de la sección de cultura de la web de la UNESCO: http://www.unesco.org/new/es/culture/


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